“La falsa «muerte de las ideologías» ha abierto el camino al entretenimiento como formato natural y único de la experiencia. Es el modelo de la televisión. El entretenimiento se extiende a los campos de conocimiento y a las actividades más diversas. Tres son las reglas de la televisión: 1) No se presuponen requisitos previos (conocimientos, saberes…). 2) No se debe provocar perplejidad (lo que implicaría un esfuerzo de comprensión, motivaría un recuerdo…). 3) Se debe evitar la explicación ya que aburre y cansa. Cuando todo se lee, se ve o se interpreta bajo la clave del entretenimiento, ya no se necesita la censura. En el marco que abre el entretenimiento cualquier cosa se hace irrelevante, se degrada, se confunde… No hace falta recordar que el entretenimiento tiene como primer objetivo infantilizar.”
Santiago López Petit en “La movilización global. Breve tratado para atacar la realidad”.
Rafael Sánchez Ferlosio
“La cultura, ese invento del gobierno” 1984
(…) En cuanto a la actomanía, ha llegado, en lo cultural, a impregnarse hasta tal punto del espíritu de la publicidad, que hasta llega a adoptar las formas económicas de la gestión publicitaria: en unos festejos culturales de Navarra, en los que tomé parte este verano, descubrí, para mi estupefacción, que el entero tinglado de los actos, financiados por el Gobierno de Navarra y la institución Príncipe de Viana, había sido completamente encomendado a la gestión de una agencia profesional especializada en montajes culturales. La promoción cultural ya tiene, pues, ella también, agencias, como la promoción publicitaria. La extensión del ejemplo del actual Ministerio de Cultura -especialmente por lo que se refiere a la universidad de verano Menéndez Pelayo, su más deslumbrante y escaparatero “peer en botija para que retumbe”-, envidiado e imitado por los departamentos homólogos de los Gobiernos autonómicos, los municipios, los entes paraestatales, bancos, cajas de ahorro o cualesquiera otras instituciones que tengan presupuesto cultural, se dirige resueltamente a un horizonte en el que la cultura, y con ella su misma concepción y su sentido mismo, se vea totalmente sustituida por su propia campaña de promoción publicitaria. La cultura quedará cada vez más exclusivamente concentrada en la pura celebración del acto cultural, o sea, identificada con su estricta presentación propagandística, tal como con paladina ingenuidad declara expresamente el autor de la carta transcrita al comienzo de este artículo: “Siguiendo nuestra costumbre, queremos subrayar especialmente el acto inaugural”.
La misma degenerativa y reductora concepción de la cultura está detrás del sonrojante eslogan La cultura es una fiesta, que ha hecho tanta fortuna, y al que Santiago Roldán, rector de la Menéndez Pelayo es, por lo visto, un adicto cordial y convencido. El prestigio de la fiesta y de lo festivo parece haberse vuelto hoy tan intocable, tan tabú, como el prestigio de el pueblo y lo popular. No se diría sino que una férrea ley del silencio prohíbe tratar de desvelar el lado negro, oscurantista, de las fiestas, lo que hay en ellas de represivo pacto inmemorial entre la desesperación y el conformismo, y que, a mi entender, podría dar razón del hecho de que en el síndrome festivo aparezca justamente la compulsión de la destrucción de bienes o el simple despilfarro. Si esta suposición es acertada, dejo al lector la opción de proseguir la reflexión sobre lo que, para el contenido interno del asunto, podría significar y aparejar esa total identificación entre cultura y fiesta; yo, por mi parte, seguiré aquí ciñéndome al aspecto más externo.
Así, por si no bastaba el mimetismo con la mentalidad publicitaria de las grandes marcas para hacer que en esta Cena de Trimalción de la cultura socialista el mero gasto en sí mismo y por sí mismo resulte ya, sin más, convalidado como atributo cierto del decoro y hasta ingrediente de la calidad, viene a sumársele en igual sentido, mediante la homologación de la cultura como fiesta, la compulsión hacia el despilfarro sin residuo, cimentada tal vez en los más torvos y oprimentes lastres del sospechoso espíritu festivo. Otro factor que, como un casi inevitable acompañante natural, suele traer consigo tal propensión festiva y hasta festivalera de las actividades culturales, es el del imperativo de popularidad de, la cultura. Félix de Azúa, en un espléndido artículo (La política cultural `socialvergente’, EL PAÍS, 17 de febrero de 1984), referido al ambiente catalán, señalaba la práctica identidad de directrices entre la política cultural de Convergència i Unió y la del Partido Socialista de Cataluña. Entresaco unas frases del artículo: “La política cultural de los socialistas catalanes tiende a un populismo de la peor especie idealista. Se trata, según dicen, de ‘eliminar el elitismo’ (…) o de ‘promover el arte popular’. Caminan ciegamente en dirección a Max Caliner y la política cultural de Convergencia. (… ) Hay en este planteamiento un par de equívocos. El primero y superior es el del término lo popular. ¿Qué pueblo? ( …) El segundo equivoco es el de la neutralidad y el miedo al dirigismo cultural. Se trata de un puro engaño. Dirigismo cultural lo hay siempre que existe financiación. Pero la izquierda trata de disimular la mala conciencia con el cuento de la cultura popular. Promover un cine de halago a las zonas más brutales y acéfalas de la sociedad (como Locos, locos carrozas) o financiar espectáculos que rozan lo patológico (como la práctica totalidad del teatro que se exhibe en Barcelona), con la excusa de que son populares, oculta la impotencia de los funcionarios para poner en pie una producción inteligente. Tratan de evitar críticas de la izquierda mediante el fantasmón del pueblo o de la tradición popular catalana, mientras ofrecen cifras de asistencia ( … ), cifras que podrían multiplicarse por diez si se decidieran a financiar una ejecución pública, el espectáculo más popular de todos los tiempos”. (Hasta aquí, Félix de Azúa.)
Sintetizando, en fin, con un ejemplo: puesto que, por una parte, la cultura es una fiesta, y las fiestas están obligadas a ser caras, una escenografía teatral barata, como lo es la cámara de cortinas, hallará resistencias entre los promotores, por el temor típicamente hortera de que el espectáculo pueda ser tachado de pobretonería o hasta indecencia; y puesto que, por otra parte, la cultura no ha de ser elitista, sino popular, de nuevo el uso de la cámara de cortinas se verá rechazado por el grave defecto de su carácter elitista. De modo, pues, que la cámara de cortinas -el más espléndido invento formal de la antigua vanguardia-, por el doblado achaque de no ser ni popular ni cara, sino, por el contrario, barata y elitista, se verá repudiada por los actuales promotores culturales, como algo doblemente indeseable, constituyéndose incluso en paradigma de lo que según ellos no hay que hacer.
Pero estos gobernantes socialistas, que a veces gustan de proclamarse machadianos, o no han frecuentado mucho el aula de Mairena, o ya ni lo recuerdan. Cuando Mairena expuso su proyecto ideal de centro de enseñanza, contraponía claramente una posible Escuela Superior de Sabiduría Popular, como lo rechazable, frente a una posible Escuela Popular de Sabiduría Superior, como lo deseable. Así que lo que Mairena propugnaba podría, muy ajustadamente, designarse como elitismo barato, en el que, por afectar la baratura tan sólo a la actividad de la enseñanza, no al saber enseñado, la tal escuela podía permitirse concebir la aspiración de llegar algún día a hacer mayoritario ese saber. La política cultural de este Gobierno hace lo exactamente inverso al elitismo barato de Mairena: un populismo caro; mejor dicho, carísirno, ruinoso. Aunque, eso sí, “festivo y refrescante”, sobre todo si en el concepto de refrescos entran también los vinos y licores.
el texto de ferlosio al completo
http://www.elpais.com/articulo/opinion/ESPANA/UNIVERSIDAD_INTERNACIONAL_MENENDEZ_PELAYO_/UIMP/PARTIDO_SOCIALISTA_OBRERO_ESPANOL_/PSOE/cultura/invento/Gobierno/elpepiopi/19841122elpepiopi_7/Tes
¿la edición más sostenible de La Noche en Blanco?:
http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article18513
PRÁCTICAS PARA ANIMADORES DE TIEMPO LIBRE Y CAMPAMENTOS INFANTILES
Ya pasó, y sólo queda la sensación de que el “evento festivo” de la noche en blanco de Madrid, con una campaña mediática tras de si sin precedentes y con una reacción de rechazo y crítica a este modelo de evento cultural de ingeniaría política, también sin precedentes que por otra parte en mi opinión, no ha hecho más que darle mayor notoriedad mediática.
No ha sido más que un petardo mal orientado, no ha llegado siquiera a alcanzar ni de lejos,.. aquello a lo que supuestamente aspiraba a ser; una gran ejercicio de fuegos artificiales.
Creo sinceramente que las críticas surgidas en diversas plataformas contra este fatídico evento,.. no han hecho más que darle una importancia que ni siquiera merecía.
Ni sus propuestas ni sus planteamientos ni lo finalmente llevado a cabo tiene el más mínimo nivel de análisis ni de carga conceptual, argumental o discursiva de ningún tipo.
De todas las ediciones creo que ha sido la que podría estar mejor representa por la famosa frase de “mucho ruido y pocas nueces”. Porque ruido ha habido,.. creo que ninguna otra edición ha tenido tanta campaña de promoción como esta, se ve que interesaba más que nunca su efecto sedante y letárgico y desgraciadamente la mitad de esta promoción se ha conseguido gracias precisamente a la voces que se han manifestado en contra.
Es más, diría que cualquiera de los artículos y comentarios mostrando la oposición o el rotundo rechazo a este completo desatino, tienen en si más valor, carga de contenido, profundidad, sentido y discurso que toda ese hueco, más que visto y pueril ejercicio de prácticas para animadores culturales de campamentos infantiles.
Lo que más me llama la atención es que uno de los criterio de valoración de las propuestas de la convocatoria abierta para la presentación de proyectos era la
“RADICALIDAD de la propuesta.”
Por favor!!!,.. alguien me puede decir si encuentra algún atisbo de radicalidad en montar charangas de feria con música y lucecitas, o gastarse una pasta para hacer columpios y toboganes ¡QUE ORIGINAL! Eso no lo había visto yo en la vida, vamos.
Ahh y no olvidemos las pompas de jabón y las pelotas hinchables. Todo un reto a la originalidad,.. De lo más radical todo vamos!
L@s maestros de infantil y primaria y los animadores de tiempo libre, son elementos subversivos de primer nivel,.. Tenganlo en cuenta antes de mandar a su hij@ al cole o a un campamento.
¿Sostenible? “Uso de recursos reutilizados”?
Una de Columpios y toboganes. Los que ya hay no nos molan,.. vamos a hacer unos nosotros más grandotes y vistosos!!,.. total la pasta nos la dan,.. y tampoco hace falta devanarse mucho los sesos,.. que total, los chismes esos ya están más que inventados. Lo de usar neumáticos usados para los columpios eran los que usaron la mayor parte de nuestros padres, abuelos y si nos damos una vueltecita por los pueblos y los barrios más pobres de muchas ciudades,..son los que sigue habiendo.
“Continuidad de las propuestas”?
Desmontas el parque de juegos improvisado y se acabó la historia,..dinero tirado a la “basura”.
Reutilizar hubiera sido dar uso a los columpios que ya hay y si se ve que hacen falta más,.. porque nos tomamos la molestia de llevar a cabo un estudio pormenorizado del tema, se hacen para que permanezcan.
Actividades y conciertos organizados y pagados, de los que se producen de forma espontánea y gratuita muchas noches en las calles de Madrid con una valor mucho mayor aunque sólo sea por el hecho de que surgen de manera espontánea,…
En cualquier caso, y teniendo en cuenta la enorme movilización de medios y de dinero,.. El balance de asistencia debería hacer reflexionar a unos cuantos.
El grueso de asistentes o mejor dicho transeúntes que prestaban atención de vez en cuando, a las actividades estaba en torno a los 20 años y por supuesto aprovecharon la ocasión para hacer botellón por una noche con permiso del alcalde.
Las papeleras y el suelo repletos de botellas, vasos y demás arsenal botellonero fueron buena prueba de ello.
Las parejas jóvenes con niños que al fin y al cabo eran el público objetivo preferente de la improvisada guardería urbana, también salieron a la calle,.. y los niños disfrutaron de lo lindo!